CLEPTOMANIA

19.10.2013 10:15

Hola, les saludo con el afecto de siempre y seguimos con información que seguramente les será de utilidad, no solo para estar informados, sino para compartir en familia y evitar futuros problemas que no solo afectarán al que los padezca, sino que desequilibrará todo su entorno.

                       

La cleptomanía, es un trastorno que  se caracteriza por un impulso incontrolable de robar objetos, aún siendo innecesarios para el individuo. El sujeto no los roba por su valor económico o para su uso personal, sino para reducir la tensión que experimenta antes del robo. Al parecer esta tensión disminuye cuando el sujeto lleva a cabo el robo.

¿Pero por qué hay individuos que experimentan este tipo de tensión?,

¿Qué es lo que la produce?

La mayoría de nosotros, cuando éramos pequeños, hemos sentido la tentación de llevarnos algún dulce o juguete de alguna tienda o supermercado. También la mayoría de nosotros estábamos enterados de que apropiarse de cosas ajenas estaba mal. La pertenencia y la posesión de los objetos, es uno de los conceptos que aprenden con más rapidez los niños pequeños. De este modo, cuando los niños experimentan ese conflicto entre tomar algo que les gusta o dejarlo donde estaba porque no les pertenece, la mayoría, si es que han estado bien educados, resistirá su impulso para evitar una regañada de sus padres o de los dueños de la tienda. Otros en cambio, si están completamente seguros de que no van a ser descubiertos, deciden robar sin que esto represente ningún problema ético o moral, porque para ellos el único problema de llevar a cabo dicha conducta es el llegar a ser descubiertos. No se sienten culpables por hacer esto.

¿Son este tipo de niños los que al llegar a la edad adulta se convertirán en cleptómanos?

Probablemente no. Estos niños “sinvergüenzas” o traviesos al llegar a la edad adulta dejarán de robar, ya que las consecuencias negativas de dicha conducta (el ser descubiertos) superarán con diferencia a las positivas  (conseguir algún objeto deseado). Y es que no es lo mismo ser descubierto robando dulces cuando se tienen 10 años, que hacerlo cuando se tienen 25. La vergüenza social experimentada será mayor a medida que aumenta nuestra edad, por lo que sencillamente esa conducta desaparecerá en la edad adulta ya que no merece la pena arriesgarse por un objeto que podemos adquirir pagándolo (siempre y cuando nuestra situación económica no sea demasiado desfavorable).

 

Entonces, ¿Por qué los cleptómanos roban objetos insignificantes (también pueden ser objetos caros y valiosos) aún a pesar del riesgo de ser descubiertos?

La respuesta está precisamente en ese riesgo y en un conflicto moral mayor que el que experimentan las personas sin este tipo de trastorno. Para entender todo esto retrocederemos de nuevo a la infancia. Imaginemos un niño pequeño que puede resistir el impulso de robar algo para seguir siendo considerado “bueno” por sus padres. Ha tenido la tentación de apoderarse de algo, pero no lo ha hecho, así que es un “buen niño”. Imaginemos ahora una niña pequeña (la cleptomanía tiene mayor incidencia entre las mujeres) que ha recibido una educación muy estricta por parte de sus padres. No sólo es importante no pegar a otros niños, no insultar ni decir malas palabras, hacer todos los deberes, etc., sino también hacer siempre, absolutamente siempre, todo  lo correcto. Esta niña, cuando en alguna tienda experimenta la tentación de llevarse algo, probablemente logre resistir ese impulso para no disgustar a sus padres, pero mientras que el niño del ejemplo anterior se sentía “bueno” por no haber robado, nuestra niña en vez de sentirse “buena” por no haberlo hecho, se siente “terriblemente mala” por haber pensado en hacerlo.

Ha sentido la tentación de tomar algo que no es suyo y eso está muy mal, aunque al final no lo haya hecho, pensarlo es tan malo como hacerlo. A partir de ahí cada vez que la niña vaya a alguna tienda se esforzará por evitar ese tipo de tentaciones y pensamientos, pero ya vimos en el artículo anterior, que cuando uno intenta evitar ciertos pensamientos se da la paradoja de que éstos permanecen en nuestra mente. La niña cuando vea una muñeca que le llame la atención pensará cosas del tipo: “No pienses en robarla”, “No pienses en que quieres llevártela”, “No está bien esto que estoy pensando”, “Soy una niña mala”, “¿Qué pensarían mis padres si supieran lo que pienso?”. Todos estos pensamientos hacen que la niña experimente una gran culpa y una gran tensión que van aumentando a medida que su intento por controlar esos pensamientos va produciendo todo lo contrario, haciendo que cada vez sean más continuos.

Cuando la tensión se vuelve demasiado insoportable, la niña valora la posibilidad de rendirse a la tentación para dejar de experimentar esa angustia. Esa valoración “Si la robo, dejaré de experimentar ésta angustia”, hacen que experimente aún más tensión ya que surgen los siguientes pensamientos: “Si la robo puede que me cachen”, “Me sentiré avergonzada si me descubren”, “He valorado la posibilidad de robar, estoy a punto de hacerlo”, “Soy una ladrona”.

Finalmente, de manera compulsiva, la niña se rinde y roba la muñeca liberándose de toda esa tensión acumulada (Reforzamiento negativo) y obteniendo un juguete que le gustaba (Reforzamiento positivo).

A corto plazo ha liberado su ansiedad, pero imagínense a ésta niña cuando llega a casa y empieza a pensar en lo que ha hecho. Se sentirá abrumada por pensamientos culpabilizantes del tipo: “Soy una ladrona”, “Lo que he hecho está muy mal”, “He defraudado a mis padres”. Si además tiene creencias religiosas pensará: “Dios me va a castigar”.

El trastorno no ha hecho más que comenzar a partir de ahora, piensen lo que sentirá esta niña cada vez que vaya a algún establecimiento. Pensará: “Esta vez tengo que evitarlo”, “No puedo permitir que pase otra vez”, etc. De esta manera el círculo vicioso vuelve a comenzar.

Así que invito a todos los padres que,  platiquen con sus hijos (as) sobre este tipo de temas, ya que precisamente por ser en ocasiones temas no tratables con los niños, éstos desconocen las consecuencias no solo por ejemplo de tomar algo que no les corresponde, sino todas sus demás consecuencias que conlleva el caer en este tipo de situaciones y que poco a poco se va desarrollando un trastorno que les ocasionará graves problemas, familiares, sociales y lo que es peor, legales.

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