NUESTRAS EMOCIONES

23.11.2014 10:05

                                           

Nuestra vida está llena de relaciones interpersonales y en todas ellas, lo queramos o no, expresamos y percibimos emociones. Decidimos si alguien nos cae bien o mal principalmente por el contenido emocional de su comunicación, inclusive sin comunicación, ¿te ha pasado que de repente conoces a alguien y con tan solo verle ya te cae mal? Eso significa que nuestra energía no sintoniza con su energía, que no danzamos al mismo ritmo., por lo tanto aceptamos o no lo que nos sugiere esa otra persona según el grado en que sintonicemos con ella.                                          


La vida es emoción. Un mundo sin emociones es plano, probablemente predecible e insatisfactorio. Sin ellas es difícil sentir placer y el dolor se convierte en una experiencia abrumadora. La sensación de soledad se potencia hasta el extremo y los demás rehuyen a la persona deprimida como si se tratara de algo contagioso, y es que no hay nada más triste y desolador que un ser humano que sienta soledad, sin embargo, déjame decirte que la soledad es algo que tu puedes evitar, te voy a transcribir unas pequeñas líneas que Carmen una gran amiga de mi madre, me acaba de regalar en un separador de libros que te van a ayudar a entender mejor lo que es la soledad y por supuesto para que hagas todo lo posible por jamás sentirla, ¿de acuerdo?

¿Qué es la soledad? “Amigo mío, después de pensarlo un rato, quiero decirte., la soledad es una cosa que me gustaría que tu nunca conocieras, porque la soledad amigo, es la cosecha de las malas acciones que se siembran a lo largo de la vida. La soledad es cuando tu tienes mucho que decir y no hay nadie que te escuche, la soledad es cuando tu no tienes a quien querer y no hay nadie quien te quiera. Por eso., se buen hijo, buen hermano, buen padre, buen esposo y un magnífico amigo. Jamás traiciones a nadie, y jamás conocerás LA SOLEDAD”.

 

¿Te das cuenta que fácil es evitar la soledad? Te invito a que vivas al máximo tus emociones, que aprendas a expresarlas de manera adecuada y que busques la forma de aprender diversos ritmos de la vida y así poder danzar energéticamente con todo aquel ser que conozcas y es así como jamás sentirás soledad.


¿Pero, sabemos expresar, compartir y aceptar las emociones?

No es nuevo que muchos de los problemas humanos tienen su origen en dificultades de comunicación. Algunas personas tienen grandes dificultades para expresar sus sentimientos y muchas ni siquiera lo intentan. Mis “amigos” los manipuladores cotidianos son auténticos expertos en ocultar sus emociones, inventarse las de los vecinos y generar incomprensión en sus relaciones interpersonales. Si sabes por qué ¿verdad?...claro, porque no son auténticos, porque no son felices con ellos mismos y andan buscando la identidad de otros y sin darse cuenta se complican aún más la vida y por supuesto que no sintonizan con casi nadie.

“No hay palabra mal dicha, sino mal entendida”, dice un refrán castellano. Muchos de los problemas de relación no son tanto de expresión sino de comprensión. Pero, ¿cómo comprendemos los seres humanos?

Cuando dos personas entablan una conversación con contenido emocional la comprensión se produce en base a lo que uno piensa sobre las intenciones del otro. Hay contenidos compartidos por parte de ambos que hacen que la comunicación sea posible. Algunos seres humanos (o la mayoría, quién sabe) tienen difícil acceder a esos conocimientos, lo que hace que sus relaciones interpersonales sean artificiales y vacías. La compartición tiene 4 niveles y te voy a detallar cada uno para que por favor te auto analices y si estas dentro de alguno de los niveles que pueda estar dañando tu relación con el resto del mundo, te invito a que lo transformes, a que seas auténtico, empático, y verás que pronto te verás rodeado de pura gente con la que te sentirás a gusto y lo mejor de todo que tu los harás sentir más a gusto a tu lado.

EGOCENTRISMO: ¿LO OPUESTO A LA COMPRENSIÓN?

Hay muchas personas que no pasaron de aquella época en que se creía que el sol giraba alrededor del planeta Tierra. Creen que son ellos los únicos poseedores de la verdad y que las únicas reglas válidas son las suyas. Piensan de una forma egocéntrica. ¿conoces a alguien con esta característica? A puesto a que si y espero que no seas tu mismo ¿eh?.


¿Sabes por qué?  Porque es imposible compartir contenidos emocionales cuando se adopta una perspectiva exclusivamente centrada en uno mismo. Frases como “es que si esto es negro yo no puedo decir que es blanco”, o críticas persistentes hacia todas y cada una de las personas significativas del entorno nos ponen en la pista de una persona que es incapaz de considerar el punto de vista de los otros, incluso en el nivel más básico, el del contagio emocional que veremos un poco más adelante.


Las personas egocéntricas padecen de una especie de “retraso mental emocional”, y plantean relaciones autoritarias o pasivo-agresivas. Se pasan la vida buscando una felicidad que no llega, y de lo que culpan a las personas con quienes se relacionan. Malos compañeros de viaje, si estás viajando a su lado en el tren de la vida, te sugiero primeramente que le ayudes a cambiar su perspectiva, sin embargo, si no quiere, entonces para que seguir viajando a su lado, ¿me explico? Tal vez lo que él ande buscando es “soledad”

CONTAGIO EMOCIONAL: SI YO LLORO TÚ LLORAS

El nivel primario de compartición es el contagio emocional: Si dos personas participan en la conversación y una está triste, la otra también se entristece, como les ocurría a las lloronas que se contrataban antiguamente para llorar en los entierros, ¿te tocó escuchar o saber de un caso de estos? ¡Imagínate! existieron y existen todavía personas que se alquilan para llorar, ¿cómo ves? Que triste ¿verdad? Y no por ellas ¿eh? Sino porque al ser contratadas nos suponemos que es porque no hay quien le llore a quien ellas por paga le están llorando.

A este nivel, aparte del tono emocional no se comparte nada más. Si te veo llorar me siento triste y yo también me pongo mal, pero puedo no tener ni idea de lo que te está ocurriendo. Incluso la persona puede mantenerse a un nivel egocéntrico, en el sentido de que atribuye al malestar del otro una causa que a ella le haría sentirse mal. Las lloronas, lloraban porque les pagaban, pero también porque se contagiaban del ambiente reinante y ellas favorecían ese contagio en los demás. También porque alguien había perdido a un ser querido, pero eso a ellas en el plano personal no les decía demasiado. Podían intuir el escenario mental de las otras personas, pero no lo compartían.


Este nivel de procesamiento, útil y primitivo, lleva a confusiones. Pensamos que las personas más emotivas son quienes tienen sentimientos más intensos y las más capaces de comprender a los otros. Pero cuidado: Puede tratarse de lloronas disfrazadas.


COMPLEMENTARIEDAD: RELACIONES DE AYUDA
El contagio emocional tiene una función: Mueve a las personas a ayudar a otras. Al ver a alguien desvalido lo más probable es que otros se movilicen para ayudarle a resolver su problema. En las actitudes emocionales complementarias la necesidad de uno induce en el otro la disposición al cuidado. Están en la base de la mayor parte de las relaciones de manipulación, especialmente cuando se plantea una comunicación victimista, ya que a las víctimas siempre hay que ayudarlas.


Es un segundo nivel, aquí ya se comprende que al otro le ocurre algo, y que está en nuestra mano hacer algo para poder ayudarle. Empiezan, por tanto, a surgir contenidos compartidos. Pero puede mantenerse todavía una visión egocéntrica, ayudarle pensando que dentro de un tiempo esa persona nos devolverá el favor, o bien para acabar con la tensión que produce el contagio emocional.


COMPARTICIÓN COGNITIVA: EL INICIO DE LA INTELIGENCIA
La compartición cognitiva está a un nivel elevado, y permite que las relaciones interpersonales sean fluidas y agradables para quien es capaz de llegar a este nivel. (Te invito a que logres estar en este nivel y si ya estás ¡felicidades! Eres un gran ser humano) En los anteriores niveles la compañía podía ser gratificante en las fases iniciales y se iba volviendo cada vez más agobiante y negativa con el paso del tiempo, de tal forma que era difícil que existiesen relaciones de larga duración que llenasen emocionalmente a la persona.


Pero, ¿en qué consiste la compartición cognitiva? Te voy a explicar un poco más y verás que te encantará:  existe cuando en la relación los dos participantes se interesan por el mismo tema y lo abordan con un interés recíproco y de modo coordinado. Por eso pongo más arriba que es el inicio de la inteligencia. Las dos personas asumen que se relacionan para conseguir un objetivo, y que ambos tienen puntos de vista que pueden ser excluyentes en algunos aspectos. Aún así, intentan llegar a la solución más beneficiosa para ambas partes. Hay respeto a pesar de la divergencia, y se puede plantear una conducta asertiva en busca de un compromiso viable.


Desgraciadamente, hay muchas personas que no llegan a este nivel. Y es una pena porque supone una gran liberación de esa pesada carga de egocentrismo que todos llevamos dentro en alguna medida.


COMPARTICIÓN EMPÁTICA: PONERSE EN EL LUGAR DEL OTRO.
El nivel más elevado de compartición (y al que no llegamos todos ni llegamos siempre) es la compartición empática. Sabemos que se da cuando al menos uno de los participantes en la relación es capaz de comprender el escenario mental del otro, “ver el mundo desde sus ojos”, de tal forma que pueda hacer un experimento consciente de simulación sobre sí mismo para sentirse de la misma forma que la otra persona. Esto no quiere decir que tenga que ceder a sus pretensiones, contagiarse de las emociones o ponerse en plan “buen samaritano” sino lo considera oportuno. Sólo, que es capaz de entender lo que le ocurre al otro. Y eso es lo más difícil.


La mayor ventaja de la compartición empática es que es incompatible con la presencia de sentimientos negativos hacia la otra persona ya que no necesitamos enojarnos, sólo intentar poner los medios para resolver el problema, e intentar llevar a la otra persona al menos al nivel de compartición cognitiva.

 

Guauu ¡ que difícil !,  estarás pensando, ¿cómo le puedo hacer para no enojarme por lo que el otro me está haciendo? Tienes razón es muy difícil, sin embargo solo recuerda que es su punto de vista, que él así ve las cosas, que no sabe ser empático pero yo estoy segura que Tú, al leer todos estos niveles emocionales hasta lograr llegar a una verdadera empatía te han hecho descubrir que puedes estar en ese nivel, que serás más feliz, que jamás sufrirás soledad y que tendrás la capacidad de salir adelante ante cualquier situación adversa y que te sentirás tan feliz contigo mism@ que harás que todos SE SIENTAN FELICES A TU LADO.

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